EL PECADO ORIGINAL

Los tours organizados enarbolan reclamos como “todo incluído” o “todo organizado” para que el turista sienta que no tiene que preocuparse de nada nada. Y nada nada incluye todo todo para la mayoría. No solamente las cuestiones logísticas sino también las éticas, ya puestos. Y cualquier posible runrún de conciencia que pueda interferir en el runrún de las olas o el de los motores de un crucero suele acallarse con un “quizás, pero aquí estamos dejando dinero”, ungüento milagroso que calma cualquier contractura de la conciencia. Así en una mano puede estar la marca clara del Rolex que descansa en la mesilla mientras que en la otra la pulsera del resort se con-funde con la roja solidaria que compramos en el mostrador del duty-free del aeropuerto. Es curioso, si duty puede significar impuesto pero también deber o responsabilidad entonces aquella pulsera solidaria ofrecida junto al mostrador de pago aunaba ambos significados.1)De igual forma, cuando compramos un billete de avión, en la misma última pantalla final de pago se nos informa de los impuestos que van a gravar nuestra compra obligatoriamente y se nos ofrece marcar voluntariamente una casilla para hacer una donación a alguna pequeña ONG (a veces de orígenes tan remotos como los de la propia compañía) y de esa forma poder desgravar nuestra conciencia como una difusa operación de compensación donde ésta última se ha tasado en un par de euros aproximadamente.  

Estos tipos de turistas tienen para el local el aliciente que suelen ser más adinerados pero tienen el inconveniente de que sienten que no deben nada al local porque ellos ya desgravaron su conciencia2)Curiosamente esto también se da puede dar en el otro extremo del espectro viajero: el del voluntario de ONG. Algunos en determinadas situaciones pueden sentirse con un derecho superior por su condición de voluntario, como si llevase una camiseta de STAFF del país . Frente a ellos, el mochilero o el viajero (autoproclamado así por hacer turismo fuera de los tours3)Quizás lo que diferencie al turista del viajero no sea si usa un guía que le lleve o una app que le guíe sino el que no usa nada más que la intuición propia abierto tanto al posible error como al placer de descubrir algo nuevo para él y -más importante-  por sí mismo, disfrutando del derecho a equivocarse, del derecho a viajar que comentábamos antes. ) llega al destino con una difusa sensación sino de culpa, de incoherencia, de que hay algo aqui que va mal, una especie de pecado original que no acierta a entender y por ello tampoco a mitigar.  El local tampoco sabe porqué pero no le hace falta para aprovecharlo y entender que puede sacarle mayor beneficio sin siquiera tener que ofrecer algo a cambio.  Pero de esto hablaremos en el apartado Estrategias de juego, por ahora sólo quiero destacar que, como ya han destacado varios autores, el turista odia parecer turista. Y cualquier inquietud humana, de la más antigua a la última moda, puede generar su nicho de mercado correspondiente4)en mi barrio hipster últimamente un negocio está desbancando al de hacer tatuajes: el de quitarlos .

La siguiente imagen de la captura de (parte de) un mensaje de un grupo de WhatsApp de españoles que viajan a Vietnam, creado por un español que fué y se quedó, y abrió un albergue donde suelen recalar los españoles atraídos por el gancho de la lengua.

Las visitas, para quien no haya estado en Vietnam son las architípicas del norte de ese destino, las que hace la inmensa mayoría atiborrando los citados lugares (algunos ya comentados aquí) por ello llama la atención la oferta de “sin turistas” sobre todo cuando se ilustran en su Facebook con fotos de un montón de… mochileros que por supuesto no son, o no quieren considerarse, turistas, sonriendo para la foto de grupo, atrapados en el silogismo de “si yo no me considero turista ¿cómo voy a quejarme de que todos éstos que me acompañan lo sean?”. Así el rey sigue vestido y los que llenan mi bote no son turistas como los que llenan el resto de las decenas de botes que copan la idílica bahía de Halong. 

El de este emprendedor en el extranjero un caso típico de un viajero que decide y consigue establecerse en un país muy distinto (en lengua, costumbres) y ve dos oportunidades de negocio. En el primer caso puede abrir un restaurante especializado en paellas, cocido y gazpacho (en la misma carta) o bien una academia de español, sevillanas y percusión flamenca (en la misma sala). Seguro que tiene éxito y es el mejor pues ¿qué local osará criticarle?. La segunda de las opciones es, aprovechando un mejor conocimiento del terreno (producto) y de los clientes conciudadanos (cliente), ser un operador más5)Con los mismos legítimos intereses y márgenes que los demás operadores, claro. . De esta forma será el mejor operador para los españoles. Nadie osará cuestionarlo por la sencilla -y crucial- razón que nadie suele probar el mismo tour, con dos operadores distintos. A diferencia de la paella que sí se puede probar en varios sitios y formar una crítica más o menos objetiva no puede descubrirse un mismo lugar varias veces por lo que la comparación de las experiencias con varios operadores estará condicionado por esto. 

De esta forma actúa como si de un agente doble se tratase, puede ser el español en el extranjero o bien el representante de lo extranjero para los españoles que le sigan. Esta doble naturaleza se da también en los tándem de parejas turista con local que van recorriendo el país.

References

↑ 1. De igual forma, cuando compramos un billete de avión, en la misma última pantalla final de pago se nos informa de los impuestos que van a gravar nuestra compra obligatoriamente y se nos ofrece marcar voluntariamente una casilla para hacer una donación a alguna pequeña ONG (a veces de orígenes tan remotos como los de la propia compañía) y de esa forma poder desgravar nuestra conciencia como una difusa operación de compensación donde ésta última se ha tasado en un par de euros aproximadamente.
↑ 2. Curiosamente esto también se da puede dar en el otro extremo del espectro viajero: el del voluntario de ONG. Algunos en determinadas situaciones pueden sentirse con un derecho superior por su condición de voluntario, como si llevase una camiseta de STAFF del país
↑ 3. Quizás lo que diferencie al turista del viajero no sea si usa un guía que le lleve o una app que le guíe sino el que no usa nada más que la intuición propia abierto tanto al posible error como al placer de descubrir algo nuevo para él y -más importante-  por sí mismo, disfrutando del derecho a equivocarse, del derecho a viajar que comentábamos antes.
↑ 4. en mi barrio hipster últimamente un negocio está desbancando al de hacer tatuajes: el de quitarlos
↑ 5. Con los mismos legítimos intereses y márgenes que los demás operadores, claro.